La respuesta a esto es más bien otra pregunta... me necesita?
Parece que no, y que además ahora necesita otras cosas que por lo visto va encontrando en su camino...
Últimamente sólo hay un acantilado a mi alrededor, y estoy subida ahí arriba, con mi piano, el resto del Universo sigue su curso en las Marismas, sin ni siquiera oir mis canciones agónicas que gritan que quieren la verdad y que no necesito que me acusen de lo que no he hecho. La felicidad le viene por otro lado, estoy segura... ya no me necesita, pero quizás nunca me lo diga.
Por qué no puedo prender fuego yo misma a ese pergamino? me aliviaría la rabia que recorre todo mi ser.
Y una reseña a ese pequeño ser al que tanto cariño tengo y ya no está aquí.. tan pequeño como grandioso e imponente, uno de los mejores, por no decir el mejor, al que más mimé, al que más he intentado confortar en su corta y desdichada vida, una vida que podría seguir su curso si no fuera por el egoísmo de unos pocos... al más noble de ellos y con el que sólo con mirar entendía. Te echo de menos mi pequeño marino, en estos momentos me gustaría estar contigo, allí donde estés, seguro que es un sitio cálido y confortable, como el que nunca has conocido.
viernes, 10 de octubre de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario